Continuidad Indivisible de Cambio 1995
(IVAM Centre del Carme, Valencia 1995. Galería Helga de Alvear, Madrid 1996)
 

"En una palabra, entrelazad unos con otros los objetos discontinuos de vuestra experiencia cotidiana; resolved luego la continuidad inmóvil de sus cualidades en excitaciones sobre el terreno; uníos a estos movimientos desprendiéndoos del espacio divisible que los sostiene para no considerar otra cosa que la movilidad, ese acto indiviso que vuestra conciencia capta en los movimientos que vosotros mismos ejecutéis; obtendréis de esta manera una visión quizá; fatigante para vuestra imaginación, pero pura y libre de lo que las exigencias de la vida os hacen añadir a la percepción exterior."- Bergson

Para generar la imagen se retoma el sistema básico de la cámara estenopeica, construyendo una con forma circular que contiene ocho estenopos por los que se filtran los haces luminosos impresionando la totalidad de la película de un modo continuo; esta cámara actúa sin la posibilidad de saber previamente lo que va a registrar, retomando ocho porciones del espacio y fijándolos de forma invertida y superpuesta, alterando así el orden de las cosas, como se ve en este gráfico.

 

Definir el sistema de proyección para este film supuso un tiempo de experimentación aletargado y fue tomando forma mediante tanteos, experimentos y ensayos de laboratorio en los que se fueron alterando fases, recogiendo errores, ajustando posibilidades, transformando mecanismos y también desdefiniendo resultados.

En el mecanismo de proyección definitivo se articulan cuatro proyectores modificados, dispuestos según una circularidad irregular que traza el camino que irá recorriendo el film ¾impulsado por un motor a modo de cinta sin fin¾ remitiendo así al proceso en que ha sido impresionada. Este sistema de proyección fue sometido a un nuevo movimiento que hacía girar el conjunto de la plataforma produciéndose una polivisión simultánea de las proyecciones luminosas que van adaptándose al perímetro del espacio. .

Las imágenes se perciben relativamente inmóviles, relativamente móviles por el cruce direccional del movimiento del film y el de la maquinaria.

La pieza no deja ningún espacio libre, transformando al espectador en un ser actuante, de esta forma, cuando ve su sombra proyectada en la imagen, funciona como un elemento más que la máquina proyecta y tiende a ir desplazándose al compás que ella administra. El observador se transforma en una figura más para los ojos del otro.

El planteamiento de la pieza retoma las aporías de Zenón, paradoja que ilustra la indivisible movilidad y su imposibilidad de representación, Bergson recogiendo estas paradojas define la continuidad indivisible de cambio como duración verdadera, diciéndonos:

"Ante el espectáculo de esta movilidad universal, algunos de nosotros se sentirán presas del vértigo. Están acostumbrados a la tierra firme; no pueden adaptarse al balanceo y al cabeceo. Necesitan puntos fijos a los que amarrar el pensamiento y la existencia. Creen que si todo pasa, nada existe; y que si la realidad es movilidad, no existe en el momento en que se la piensa, que escapa al pensamiento. Según dicen, el mundo material va a disolverse y el mundo va a ahogarse en el flujo torrencial de las cosas. ¡Que se tranquilicen! Si consienten en mirarlo directamente, sin velos interpuestos, el cambio les parecerá muy pronto como lo más sustancial y duradero que el mundo puede tener. Su solidez es infinitamente superior a la de una fijeza que no es más que un acuerdo efímero entre movilidades." - Henry Bergson

La mirada de la cámara no se puede considerar como un simple tomar nota o registro cuidadoso de los objetos que le rodean sino que deja patente el resultado de una serie de mediaciones, es decir, es una mirada maquinal que ha de ser abordada como un término técnico. La imagen se percibe como sombras borrosas, sin límites, sin foco. Ningún perfil es nítido sino que todo está penetrado por la misma luz. Lo que la máquina registra, es expuesto tal cual ante nuestros ojos. Esta precariedad de la imagen desea relativizar toda fijeza, transformar la visión estable de las cosas hacia un estatuto cambiante y múltiple.

El aspecto que ofrece una cosa visible a nuestros sentidos, quisiéramos ampliarlo para dejar entrar aquello que el sentido de la vista no puede percibir, es decir, la imagen actúa como indicio de hechos o acontecimientos, pero también como resultado de una tecné, de un hacer determinado; el sistema de registro (incluyendo en ello la acción de la luz) está tan presente que subraya el hecho de la imagen-técnica al mismo nivel que su contenido icónico, ello modifica el modo de representación al incorporar la resonancia, el desocultamiento, de lo que Heidegger denomina, estructura de emplazamiento de todos los procesos que la originaron.

Como una metáfora de la mirada de Orfeo, la máquina no deja de volver su mirada buscando aquellas imágenes que en el movimiento mismo de mirar de frente se han desvanecido, sólo la conservarás si no la miras directamente; si buscas las imágenes en la luz del proyector encontrarás un símil de la visión, la imagen invertida que se proyecta en el espacio como una cámara oscura - especular - que emite en lugar de dejar pasar el haz luminoso; así el ojo se encadena al movimiento y advierte otra conciencia de la visión.