| Una
pantalla traslúcida acota un pequeño espacio interior
semi-abierto, en torno a él (delante y detrás la pantalla)
una mini cámara en circuito cerrado y la proyección
de sus registros en tiempo real, acomodan su funcionamiento para
relativizar el espacio de representación.
Todo se activa con la presencia del(los) espectador(es)
en un juego de posiciones, proporciones y puntos de vista invertidos.
El solapamiento de las perspectivas desde dentro y fuera altera
los códigos de percepción, por la superposición
de la lógica geométrica de la imagen proyectada y
la percepción directa (velada) de las cosas, creando imágenes
paradójicas que nublan los límites de la situación.
El doble sistema invierte la relación espectador/espectáculo
y nos invita a que reconsideremos los límites de nuestra
propia perspectiva de la visión. |