Voluntad de mirar
Pepa L. Poquet
Publicado en Trato de la Luz con la Materia: Maribel Domenech y Margo Sawyer. Ed. Grupo de Investigación HUM-480 "Constitución e interpretación de la imagen artística" Universidad de Granada  
 
  • Voluntad: Facultad del alma con la que quiere o elige unas cosas y rechaza otras, y gobierna los actos del ser animado por ella.
  • Mirar: (del lat. "mirari", admirar; éste fue su significado original y de él pasó a "contemplar" y "mirar"; v. "maravilla")
  • Contemplar: (del lat. "contemplari", deriv. De "templum"; v. "templo". *Mirar una cosa o prestar atención a un acontecimiento, con placer, tranquilamente o pasivamente: ...

En su libro Las palabras y las cosas Michel Foucault escribe: "la posibilidad de error crece, el peligro al que uno se expone aumenta cuando no se examina el lugar mal iluminado de la confusión". Con la metáfora   "mal iluminado" Foucault se refiere, de manera acertada, a lo que generalmente no se observa, a lo que permanece en la oscuridad, sin ser visto y, por tanto, a lo que no llega a ser reflejado. Con esta afirmación se refiere a lugares adecuados e inadecuados, lugares mal iluminados, poco investigados, apenas analizados y, en contraposición a ellos, a los lugares "iluminados", elegidos con esmero, deliberadamente analizados y conducidos a la consciencia. Como resultado, el «lugar» se convierte en la misma realización de la idea. De esta forma, la disposición del lugar será consecuencia del reconocimiento; la simple presencia del lugar no es suficiente: su elección y configuración conscientes resultan determinantes.

 



El concepto de «lugar» como espacio mítico y sagrado, es una idea compartida por casi todas las culturas. En todos los tiempos y de forma simbólica el arte ha señalado el lugar reservado a la energía espiritual o emocional del hombre. Es nuestro deber inventarlo siempre desde lo nuevo, darle forma y conservarlo.
FORMÓ DE TIERRA Y DE SALIVA UN HUECO
EL ÚNICO QUE PUDO AL CABO CONTENER LA LUZ
José Angel Valente

Con los medios más simples y elementales, el poeta forma la materia, prepara con "saliva" y "tierra" una cavidad para la "luz". Transformada en símbolo, la cavidad actúa como signo de contacto, como expresión de la identidad: la mano toca la tierra primitiva, el hombre forma la materia. El hueco creado, por la mano y por la saliva, se convierte en un espacio vacío, abriéndose a la luz y a la representación. Señala el lugar, que ahora percibimos y reconocemos como expresión artística consciente.